miércoles, 15 de junio de 2011
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Ya el sol se había escondido, ya la luna estaba en el cielo, sí, ahí... redonda y blanca... luna llena, qué hermosa luna llena!, era un camino largo a casa, algo inusual, mi rutina no constaba más que de la casa al colegio y del colegio a la casa, un camino relativamente corto. Como de costumbre mi nariz se puso helada, un vientecillo corría, era agradable... mi manos frías, un rato adentro del abrigo, un rato afuera, pero seguían frías... en un acto medio despistado de cruzar a la vereda de al frente, ví esos ojos, los cuales osé a mirar dos segundos, nada más, y lo de siempre, agaché la cabeza y caminé, como si no hubiera visto a nadie, simplemente, dos pupilas lejanas que dejé ir -como siempre-
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