Son varios días y noches que he llorado... ha pasado ya un tiempo desde cuando creí no ver más luz en la vida... aún no sé si la encontré, pero está claro que puedo ver más claramente todo a mi alrededor.
He pensado largos ratos del día en lo mismo, cuestionándome el porque de lo que ya pasó, preguntándome cada noche porque todos cambian, porque lo que hoy sienten algunos al otro día se desvanece... preguntando porque a mi no me pasa eso... porque me estanco, porque no avanzo, pero es que sencillamente no estaba en mis planes cambiar el sentimiento que llevo muy dentro de mi, que me ha llenado ya por harto tiempo y mucho menos he pensando en algún momento dejarte ir, pero aunque sea difícil insistir ahora no es lo indicado, intentarlo siempre será bueno, pero todos sabemos que a veces las cosas simplemente no son y duele aceptar eso... duele aceptar que las palabras son traicioneras, que para mi lo significaron todo y para tí no fueron más que pasajeros vocablos salidos de tus labios, duele cambiar, duele eliminar el sentimiento y duele recordar que en algún momento pudimos ser... y no fuimos lamentablemente porque todos cambian, y yo no.
Más aún cuesta aceptar que nunca estaremos con quien realmente nos ama, ni con quien realmente amamos... porque ignoramos al que nos quiere, lo dejamos pasar y no valoramos el amor puro que siente por nosotros, dejamos ir a quien nos sería fiel toda la vida y vivimos agobiados, preocupados y esperanzados por una palabra de esa persona que se interesa en otra y no estaría dispuesta a hacer lo que haríamos por su amor, que quizás las palabras salidas de su boca no significan mucho y sus actos no son más que simples actos, mientras nosotros nos ilusionamos y creemos ver en esa persona la posibilidad de que algún día nos ame tanto como nosotros a ellos...
Cuesta aceptar que sé bien que debo hacer pero no lo pongo en práctica... duele hablar y no actuar, nos cegamos, escondemos y escarbamos en nuestro dolor, en nuestros recuerdos, cuando deberíamos salir de la oscuridad y sonreír, saber que la vida no acaba ahora, pero eso siento lamentablemente... que la vida acaba, que las palabras son la única salida de este dilema... que la utopía no vive más que en las palabras y que no se hará presente en mi vida, duele saber y no poder hacer, encerrados, cegados, acabados por el dolor, el dolor de amar y de des-amar a alguien.

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